Piedras

Un viajen bien planeada puede tener momentos tensos si, al romperse la cubierta, constatamos estar sin llave de ruedas.
Un asado bien planeado puede fracasar en caso de que falta un palito de fósforo.
Un telediario en red nacional, preparado un todo un día por una multitud de profesionales, puede derrapar en vivo en caso de que el operador de VT no tenga una página del texto.

Las pequeñas cosas podrán hacer una gran diferencia, cuando buscamos entender por que muchas de ellas no salen bien. Es mejor buscar más en las piedras que en las montañas. Las respuestas normalmente vienen pronto.

Comentarios ligeros, algo fuera del lugar. Tono de voz levemente alterando, un coche que no arranca en el señal verde. La falta de admitir un error tan sólo. La palabra no oída, la fue dicha sin intención.
Gracias, permiso, te perdono. Me encanta tu prenda nueva, perdón por tener sido estúpido.
Tu opinión es muy importante. Es encantador trabajar con vos.
A mi me gusta tu compañía.
Buenas noches, te amo.
Tu tienes razón.

Piedras. Son ellas que nos perjudican, no las montañas. Que suerte, son tan sólo piedras. Si por un lado, caben en la mano de cualquiera que desea tirarlas, por otro, están al alcance de la mano, por medio de la fe, también para que sean removidas, sacadas del camino. Entonces, levantar y seguir adelante. Tropezar menos. Amar más.

Claro, en determinados casos, las piedras pueden ya haber se tornado una montaña. Pero, aún así, ella solamente podrá ser removida piedra por piedra.
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