Prendidos

Tire un pedazo de papel en el agua. Normalmente, no se ahonda, o tarda mucho para esto. Ahora amarre este mismo papel en una piedra y eche la misma. El resultado es muy diferente. Él no tendrá ni aún un segundo para quedar en la superficie. Simplemente no tendrá más como boyar.

Nos prendemos frecuentemente a piedras indeseables y muy pesadas, que nos pujan par el hondo. Existen cascajos y piedritas que permitimos que se pongan en nuestra vida y que comprometen nuestra estabilidad y capacidad de respirar. Existen. Y son muchos.

Por eso, sin embargo, cuanto más antes estas piedras son identificadas, con menos posibilidad se prenderán a nosotros, se volviendo un peso incomodo que, más día, menos día, nos llevará al peor lugar.

La Biblia nos dice que Jesucristo es la principal piedra del ángulo. Esta es la roca de que necesitamos, pues nos sirve de fundamento y base para la vida. Salva, da sustentación y mantiene el corazón firme. Impide que otros cascajos y piedritas tomen cuenta de nuestra mente y no deje que arrastren nuestro corazón a las profundizas. Si dejamos que los problemas y ansiedades de la vida nos prendan, luego el resultado vas se mostrar… Pero si nuestra fe se quedar prendida en esta Piedra con toda confianza, no habrá lo que temer.

Siempre tendremos estabilidad y capacidad de respirar.


Traducción:
Rev. André Luiz Müller
Pastor en la Congregación Luterana ‘San Pablo’ ,
Canoas, RS, Brasil
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