sexta-feira, maio 21, 2010

Oro

“Existe una historia en la cual se cuenta que tres hombres, en el tiempo de la busca por el oro en El oeste norteamericano, encuentran una mina… se quedan muy contentos, pero aún preocupados. Porque la descubierta solamente resultaría positiva para ellos si la ciudad no lo supiese… entonces hicieron un pacto de guardar este secreto..
Volvieron a la ciudad para registrar hacer la escritura de la finca y comprar el equipo de trabajo. Hecho eso, comenzaron la caminada de vuelta para el local. Pero en seguida les sorprendió el hecho de que estaban siendo seguidos por una gran multitud. Uno de los tres pregunto:
- ¿Adonde van ustedes?
- Nos vamos con vosotros a la mina de oro que encontraron.
- pero… ¿Cómo lo saben eso ustedes? ¡No lo hemos contado a nadie!
- Es cierto que no lo contaron a nadie – dijo uno de ellos. Pero vuestra expresión lo dijo todo.”

(Fuente de ilustración)

¿Cuál es la expresión de nuestra vida durante nuestra caminada por este mundo? ¿Las personas perciben, aún sin palabras, el gran valor de lo que Jesucristo colocó en nuestro camino? Familia, trabajo, personas, alimento, bienes, oportunidades… fe.


Cuando nuestra vida se tornar un reflejo de la felicidad que tenemos por vivir unidos a Él, las personas no sólo lo percibirán, como también van a querer seguirlo.


Pues, en este caso, nuestra vida no es sólo una corrida atrás del oro, sino que, una corrida con el Oro: todos los bienes más preciosos que Él nos dio.




Traducción:
Pastor André Luiz Muller
Congregación ‘San Pablo’ , Canoas, RS, Brasil
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