sexta-feira, maio 28, 2010

Anatomía

Paseos por el corredor. Seguidamente acontece de sobrar una frase suelta, que puede llevar a una reflexión .

Esta semana, andando próximo a los cursos de la área de la salud, pasé por una alumna que comentaba con sus colegas: “Ahora toda vez que estoy en una fiesta con asado, yo corto el corazón del pollo al medio y me quedo mirándolo...” Y no lo oí la charla que se siguió. Pero creo que sea alguien de alguna área de la medicina que, teniendo aprendido anatomía, no consigue más ver ni un simples corazón de pollo como lo veía antes. Eso se pasa con profesionales de todas las áreas. Después que aprendemos como algo funciona, ya no lo vemos más de la misma manera.

¿Si el ser humano tiene la capacidad de hacer anatomía, que decir de Dios, que la invento?... Él no solo consigue mirar dentro de cada corazón, como también puede dar descripción completa e detallada de cada célula. Por eso, no resulta querer esconder nada de Aquel que creó los seres humanos. No resulta pensar que Él no ve lo que hacemos, no se importa, no conoce o no se lo antoja nada. Pues no apenas domingo al medio día, mas a cada segundo el ve lo que tenemos en nuestra mente y por nuestro corazón.

Lo mejor que podemos hacer es dejar nuestro corazón, nuestros planeos, sueños y angustias – toda nuestra vida, bajo la luz de Su Mirada. Toda la vida de Jesucristo fue la prueba de que lo que Él quiere es mirar con amor, no con juicio. Su Palabra nos muestra la anatomía de una obra que garante paz y a nuestro corazón. Y que, en fe, siempre tendremos la capacidad de mirar el mundo a través de los ojos de Dios.

Palabras que no están en sentencias inconclusas, para ser oídas por el acaso. Sino que, son frases completas, y que completan al corazón.





Traducción:
Rev. André Luiz Müller
Congregación Luterana ‘San Pablo’ ,
Canoas, RS, Brasil
Postar um comentário