Cuéntame más sobre eso


En el cotidiano, este dicho prestado de la psiquiatría (aún que hoy ya no se la utilice) puede, o no ser dicha con frecuencia. Depende del momento.

¿Cuáles son las charlas sobre las cuales no decimos: Cuéntame más sobre eso?
- Amenaza de demisión
- Derrocha de su equipo
- Crisis financiera
- Errores personales

Pero existen otros, más profundos:
-Enfermedad
-Culpa
-Amargura
-Decisiones que tenemos que tomar, pero no queremos
-Personas que necesitamos confrontar, pero no queremos
-Muerte

Todos estos, son temas difíciles de se aguantar oír, aun que, en ciertos momentos, inevitables.

Por otro lado, existen los temas sobre los cuales estamos siempre prontos a oír. “Hable más sobre…”
-Aumento del sueldo
-Viajen de vacaciones
-Propuesta de empleo
-Asado con los amigos

Pero aún hay más. “Hable más sobre…”
- Perdón
- Apoyo
- Comprensión
- Tu amor por mi
- Porque eres mi amigo
- Instrucciones para la vida cotidiana
- Fe.


En esta última cuestión, no se trata apenas del querer. Necesitamos oír hablar. Cuando se trata de la Palabra, podemos y necesitamos oír mucho, mucho y aún más todavía. Necesitamos oír todo lo que la Palabra tiene para hablarnos, pues tratase de lo fundamental para nuestra vida. Cuando Jesucristo habla, nuestro corazón necesita estar dispuesto a oír.

Y no tan sólo oír. Sino también platicar. Pues, firmados en Él, decisiones pueden ser tomadas, compromisos pueden ser honrados y riesgos hasta pueden ser corridos con más seguridad. E incluso los temas “No hables más sobre eso” son mejores aceptos, pues Aquel que habla también es Aquel que hace, protege y abrasa. Orienta. Conduze.

Fe en Dios, vida con Él. Hable más sobre eso.

Y también ponga en plática.



Traducción:
Pastor André Luiz Muller
Canoas, RS, Brasil


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