Cabellos Contados


A que punto conoces tu tus amigos?
- ¿Cual es la comida preferida de ellos?
- ¿Qué color de vestimenta les antoja vestir?
- ¿Comprarían que auto?
- ¿Que regalos les gustarían recibir de cumpleaños?
- ¿Que palabras les gustan oír?

Quizás no sepamos responder a todas estas preguntas. No los conocemos como imaginábamos. Pero, aún, estas son personas por las cuales hacemos mucho, ¿no es cierto? Nos despertamos para ayudarlas, aun cuando no tenemos muchas ganas. Nos vamos hasta ellos en medio a la noche lluviosa. Prestamos algo necesario. Hasta hacemos compañía en programaciones desplacerosas. Todo por La amistad.

Nosotros, que somos humanos, hacemos esto por amigos, que muchas veces no conocemos plenamente. Pero ahora, ¿que decir de alguien que sabe hasta la cantidad de hilos de pelos que tenemos en la cabeza?
Y fíjate que, si fuéramos sumar solamente los de nuestra ciudad, ya seria un buen numero… Imagínate de todo el mundo.

Y Dios lo sabe de todos. Si aún todavía está allá o si ya cayeron a algún tiempo.

El es un amigo que nos conoce completamente, desde la capilaridad hasta nuestros gustos, nuestras preferencias. Sabe de lo que necesitamos, y lo que soñamos. Auxilia en la noche, y acompaña al largo del día. Todo para que jamás dudemos de que la fe nos garantiza la certeza de que no tan sólo los cabellos están contados, como también nuestros deseos, nuestras bendiciones, nuestros pedidos – todos nuestros días.

Un amigo que sabe todo y sobre quién se puede saber mucho. Y, principalmente, a quién siempre podemos recurrir. Desde un hilo de cabello hasta debajo de los pies.
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